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Escuela de Educación Especial | Av. Vallvidrera, 71 - 08017 Barcelona | Tel. 93 280 06 08 | 93 204 19 98
Equip Humà - Maria José Pujol

Como pedagoga y directora de la escuela de educación especial Taiga, pienso que en esta etapa infantil y juvenil del desarrollo humano, cada criatura se juega mucho, muchísimo, su calidad de vida en la etapa adulta depende. Tenga o no limitaciones en sus capacidades intelectuales, emocionales o sociales.

Por lo tanto, hay que asegurar al máximo un buen aprendizaje. «La escuela tiene que escolarizar». Y esto significa enseñar y conseguir que aprendan. Quiere decir educar y coger un compromiso para trabajar tanto las competencias instrumentales (lectura, escritura y cálculo) y en conjunto los contenidos de los diferentes ámbitos de escolarización, así como las habilidades sociales estándar (saludar, dar las gracias, etc.) o de otros de transversales como la empatía, la asertividad, etc.) y las competencias básicas de hábitos de autonomía personal, social y de trabajo que facilitan una conducta adecuada en cada momento de la vida cotidiana. Todo el aprendizaje de la etapa escolar hay que hacerlo con una perspectiva a largo plazo, pensando qué competencias le serán necesarias en su vida adulta, pero también las necesarias en cada momento contextual individual y social de su desarrollo.

Desde un punto de vista metodológico, es necesario asegurar que las sesiones tipo de aprendizaje de cada momento del día escolar sean muy efectivas, y con ello me refiero a que sean atractivas, motivadoras (si el alumno las ve significativas y funcionales es más fácil), que aseguren los aprendizajes (comprobando siempre los aprendizajes anteriores, estableciendo los nuevos, haciendo práctica, buscando la generalización), teniendo unos materiales claros para cada tempus escolar. Poniendo el énfasis en la individualización para ajustar los canales de interacción social y educativa adecuadas a cada alumno: la explicación oral, visual, con medios informáticos, con medios artísticos: la música, el teatro, la pintura, el cine, el experimentación.

Es evidente que esto es lo que deberíamos buscar todas las escuelas, sin embargo, las escuelas de educación especial tenemos muchas condiciones que nos lo facilitan: las ratios de alumnos por grupo que pueden ser de tres, de seis, de cuatro, de ocho alumnos, con tutores titulados en educación especial, a menudo, también con educadores, especialistas en logopedia y fisioterapia. Las aulas con amplios espacios para que la normativa duplica el espacio necesario, instalaciones facilitadoras y un know how elevado por la experiencia acumulada.

Quiere decir que estoy en contra de la educación inclusiva? No! Si no que la escolaridad de un alumno en la escuela ordinaria o especial, debería ser un flujo, flexible y ágil para que en cada momento estuviera donde más provecho (entendido como el que hemos definido antes) pudiera sacar y la escuela de educación especial recuperara su rol de élite educativa súper especializada que es y que no sea tratada como un lugar de segregación y de exclusión social, porque no lo es.

Maria Jose Pujol Rojo
Directora

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