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Yolanda De Pablo

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Cuando llegué a la escuela Taiga era sólo una chica de prácticas en su último año de carrera que quería aprender muchas cosas y tener contacto con lo que sería su futuro laboral. De esto ya han pasado 18 años y de ser la chica de prácticas he pasado a trabajar como tutora, aprendiendo cada día más de sus compañeros y por supuesto de nuestros alumnos.

Desde que estoy en la escuela he podido trabajar con niños y jóvenes, es decir, de 5 a 15 años, teniendo una amplia visión de las necesidades y de las inquietudes que tienen tanto sus familias como los alumnos. Es muy importante mantener una relación constante con los padres, ya que muchas veces tienen la necesidad de ser escuchados y de que alguien pueda echarles una mano en esta etapa de su vida. Ya hace años que trabajo con los alumnos más pequeños de la escuela y como ya he comentado las familias llegan sin saber que es la escuela de educación especial, estando viviendo una nueva situación y en muchas ocasiones puede ser difícil de aceptar. Este acompañamiento que realizamos durante estos primeros años de la escolarización es importante.
Hablando de nuestros alumnos más pequeños tengo que decir que cada día me sorprenden más, cada día puedo aprender una cosita nueva de su gran esfuerzo personal para superar pequeñas cositas que a menudo pueden pasar desapercibidas como abrochar un botón, dar un pequeño gesto para dar un beso , coger una mochila… Estos pequeños avances son los que cada día me hacen disfrutar de mi profesión y saber que con nuestro apoyo van aprendiendo a ser cada vez más autónomos. También es muy gratificante ver cómo un alumno coge por primera vez un lápiz, un color, unas tijeras, esa cara de no saber que es y para qué sirve acaba con una gran sonrisa y un nuevo aprendizaje que nos dice estar contentos y que se lo están pasando bien. Pensar que he formado parte de estos nuevos aprendizajes es una satisfacción personal que muchas veces es difícil de explicar. Cuando trabajo con los niños me gusta ver sus puntos fuertes, ver lo que son capaces de hacer y partir de estas capacidades para crear nuevos retos por ellos.

La coordinación con las familias es muy importante porque los objetivos que nosotros nos proponen suelen alcanzarse a lo largo del tiempo y la familia es una parte importante, ya que el trabajo no termina en la escuela sino que continúa en casa. Y nosotros tenemos la suerte de tener unos padres y madres que ayuden y colaboren con las propuestas y tareas que se realizan en la escuela.
Lo que empezó siendo un año de prácticas en la escuela Taiga ha supuesto una parte muy importante de mi carrera profesional, agradeciendo a los alumnos que he tenido todo lo que me han enseñado y aprendiendo de ellos qué lo que uno se propone se puede conseguir.

 

 

Yolanda De Pablo

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